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Sobre la Coordinadora Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC), una entrevista interesante.

Rubén, varias preguntas. ¿Cuándo te vinculaste a la COEBAC? ¿Cuáles fueron sus orígenes?, ¿A quién se le ocurrió la COEBAC? Y después, las relaciones del Centro con la COEBAC. Bueno, pero empieza por el principio. Haznos la historia.
Lo que yo recuerdo guarda relación con la historia, con los que vivimos la historia. Cuando triunfa la Revolución cubana, un grupo de cristianos nos incorporamos a ella, empezamos a participar del proceso revolucionario desde nuestra formación y nuestros principios revolucionarios y cristianos. Pero cuando la Revolución se declara socialista, empiezan a salir contradicciones entre el Estado, la Iglesia y las distintas instituciones religiosas.
Rubén Rodríguez Cabrera   segundo en la primera línea de izquierda a derecha, en el CMMLKJ
¿Cómo viviste esas contradicciones?
Bueno, ahí viene la cosa. Esas contradicciones se manifestaron, por ejemplo, en que se nos hizo difícil acceder a determinados espacios, vivir nuestra militancia revolucionaria. Yo era miembro de la Asociación de Jóvenes Rebeldes desde su fundación. Recuerdo que a través de la Asociación yo vendía la revista Mella. Me acuerdo de toda aquella efervescencia. Por entonces, yo iba a la escuela metodista Irene Toland, en Matanzas, y empezamos a vivir toda esa vida ahí. ¿Qué pasa entonces? Cuando la Asociación se convierte en la Unión de Jóvenes Comunistas, en el teatro de mi preuniversitario tuvimos que ir haciendo cada uno una confesión de fe atea. Si no eras cristiano, podías pasar a la UJC. Yo dije: “Yo soy revolucionario desde mi fe, no a pesar, sino por mi fe”. Y ahí mismo me dijeron que no podía ser de la UJC y comenzaron a limitarme. Tuve que salir. Conmigo, cinco compañeros que ya eran militantes dijeron: “Si Rubén no puede ser militante de la UJC, nosotros, que no creemos en nada, tampoco podemos serlo, porque él es revolucionario”. Ellos salieron conmigo. Después sí militaron, porque yo les dije: “Oye, déjense de boberías”. En la iglesia también ya se habían hecho manifestaciones de apoyo a la Revolución: se cooperó con la Reforma Agraria; hubo distintas reuniones, inclusive con Raúl Castro y con Vilma Espín en la Unión Bautista de Estudiantes Universitarios (UBEU). Yo estaba en Matanzas, pero de esas cosas uno se iba enterando. Pero entonces también la iglesia empieza a enquistarse, a decir: “No, nosotros no podemos, porque eso es ateo”. Entonces, empezamos a tener limitaciones por los dos lados. De la escuela de la que hablé nos botaron, porque éramos cristianos revolucionarios. Cuando a mí me botaron, botaron a varios jóvenes más. Muy finamente se llamó a los padres y se les dijo: “Nosotros entendemos que sus hijos deben ir a otra escuela, al pre de la calle, porque tienen otras inquietudes que no se ajustan a las nuestras”. Nosotros sabíamos que había algo mal, que había algo que estaba funcionando mal.
Ahora bien, había pastores que mantenían una posición revolucionaria, como Paquito Rodés en Matanzas y Joel Rosales en Oriente. Por suerte fue en Matanzas, por suerte estábamos ahí y empezamos a sortear los bloqueos. Había un bloqueo contra Cuba, pero también otros bloqueos de información sobre lo que pasaba fuera de Cuba. Paquito y un pastor bautista oriental —que ahora no recuerdo su nombre— dijeron: “Bueno, vamos a buscar información sobre los cristianos en el mundo y su responsabilidad social”.Y crearon una publicación que se llamó El Bautista Informado. Allí se empezaron a colocar informaciones en las que se demostraba que en los mismísimos Estados Unidos había cristianos bautistas con compromiso social. Y bueno, alrededor de El Bautista Informado nos nucleamos un grupo de gente y prácticamente surgió un movimiento.
¿Solo eran de Matanzas?
No, no, no. Eran inclusive de Oriente. Fue un fenómeno interesante, porque los bautistas en Cuba estaban divididos en los Bautistas de Cuba Oriental, atendidos por una Junta de Misiones de los Estados Unidos, la Foreign Mission Board, y los Bautistas de Cuba Occidental, que éramos atendidos por la Home Mission Board.
Mi familia era bautista de toda la vida, desde mi bisabuelo Alfredo U. Cabrera, que colaboró con Martí en Tampa, hasta mi abuelo Federico Rodríguez, que era isleño, mi padre y mis tíos que fueron pastores, y mis tías que eran misioneras. Todos bautistas.
Y tú que eres ingeniero.
Y yo que soy ingeniero, como un rechazo a aquella cosa tal vez.
Bueno, ese grupo de cristianos que se aglutinó alrededor de El Bautista Informado era nacional. Había gente de la Convención Occidental y de la Oriental, y no solo éramos bautistas, sino también de otras denominaciones que pasaban por la misma situación de nosotros. Recuerdo en ese grupo, entre otros, a Juan Ramón de la Paz.
O sea, la publicación logró una circulación importante.
Sí, muy importante. Paquito y Joel la tiraban en mimeógrafo en dos o tres hojitas, cuatro páginas. Deben quedar algunos números por ahí, entre quienes guardan esas cosas.
Fue nacional, pero también era ecuménica, porque empiezan a participar de esa información cristianos de otras denominaciones, y las informaciones que se publicaron procedían también de los encuentros y reuniones que estas tenían fueran de Cuba. Es el caso de determinados acontecimientos relacionados con la Iglesia Católica latinoamericana, que evidenciaban un compromiso con los movimientos sociales de la época. Lo fundamental era la reproducción de materiales de diversas fuentes (declaraciones, documentos, artículos…)
Yo no sé en qué momento, alguien define que hay que organizarse, que hay que convertirse en una organización. Ahí jugó un papel muy importante el reverendo Livio Díaz. Por entonces, ya me había graduado de ingeniero, era un recién graduado. Me habían ubicado en La Habana, pero me fui a Matanzas, porque me dije que yo era de Matanzas y que seguro encontraba trabajo allí. Pero yo estaba ubicado aquí en La Habana, en el INIT, y me fueron a buscar. O venía para La Habana o me cogía la “ley contra la vagancia”.
Me pusieron a vivir en el hotel Colina, frente a la Universidad. Entonces, recuerdo que un buen día alguien colocó en la taquilla de mi hotel los estatutos y toda la estructura que debía tener la Coordinadora Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC). Alguien lo había dejado ahí. Mi primera reacción personal hacia aquello fue de rechazo, un poco por estar en contra de las estructuras.
¿De qué año estamos hablando, Rubén?
Del año 71 más o menos. Pero bueno, se funda la COEBAC y tuvimos una reunión en K y 25 (en aquel entonces era lugar de reunión de gente comprometida), en la que me levanté, izquierdista de extrema como era, y dije: “Yo no voy a pertenecer a esta vaina”. Claro, había una fundamentación lógica, porque me decían: “Para poder pertenecer al movimiento ecuménico y al Consejo de Iglesias tenemos que ser una organización. Como movimiento no somos aceptados, tenemos que ser una organización con determinadas estructuras”.
Nosotros veíamos detrás de eso un mal que nos iba a empezar a dañar y que podía afectar lo que realmente era de más peso en ese momento: estimular y apoyar, crear espacios de debate para buscarle una base bíblica a nuestra militancia social —no vamos a decir revolucionaria—, a nuestro compromiso social. Y yo me acuerdo que dos o tres gentes nos levantamos y dijimos que no íbamos a participar de aquello. De ahí nos fuimos a Coppelia y se nos pasó la cosa. Cuando nos calmamos un poco, cambiamos de parecer, dijimos que había que entender la vida como era y no como uno quisiera y que para uno poder participar de algo había que meterse y crear las instituciones. En definitiva, cuando nos convocaron al primer campamento sobre la responsabilidad social del cristiano…
¿Cuándo fue el primer campamento?
Fue por ese mismo año de 1971. Fuimos al CANIP, en Santa Clara, que como lugar céntrico permitió que viniera gente de Oriente y Occidente. Tuvimos que ir por nuestra cuenta, con nuestro dinero, sacar nuestros pasajes, con todos los recursos por nosotros mismos. Y allí creo recordar que se redacta la primera declaración de la COEBAC. Junto con Noel Fernández y otro joven de Santiago de Cuba, me tocó participar en esa declaración: la hicimos corriendo, porque ya la guagua se iba. El texto era muy puntual, interesante: les echaba a los pastores, a la estructura eclesial, y reafirmaba nuestro compromiso con la Revolución. A partir de ahí, ya todos los años se hacía un campamento sobre la responsabilidad social del cristiano. Se fue nucleando gente alrededor, surgió la revista El Correo Bautista, se creó una estructura con coordinador general —el primero fue Livio, si mal no recuerdo—, responsable de divulgación, de esto, de aquello, de lo otro… La nueva revista tenía más información, otros contenidos.
Y tú dices que se empezó a nuclear gente.
Bueno, buscamos direcciones de gente a la que entendíamos que había que enviarle la revista. Se la mandamos hasta a los directivos de la Convención y a la gente a la que le tirábamos. Se la enviábamos para que vieran cómo nos expresábamos y qué ideas teníamos, y a partir de ahí creo yo que se empezó a leer con más fuerza y a encontrar el interés de más personas. En un momento determinado me tocó ser de los que tiraba la revista aquella. No teníamos dónde hacerlo, y recuerdo que íbamos a la iglesia del pastor Rafael Cepeda, en Luyanó. Él nos dejaba hacerlo en su mimeógrafo. Nosotros íbamos para allá con nuestro paquetico de hojas, nuestro esténcil picado y a darle manigueta a aquello; así hasta que un tiempo después hubo un poco más de recursos, se buscó apoyo del Norte, como siempre, del Consejo de Iglesias y el Consejo Mundial de Iglesias, que nos asignaba una cifra de dinero. Entonces empezaron a lograrse algunas cosas: la COEBAC movilizó un número mayor de creyentes. Y de forma consciente, desinteresadamente —bueno, desinteresadamente no, porque no hay nada que se pueda hacer así, si tú haces algo con desinterés no sirve—, bueno, interesadamente entonces, aglutinábamos doscientas personas, doscientos creyentes en los campamentos.
Entonces empieza la lucha por entrar al Consejo Ecuménico. Al fin se logró participar, y a partir de entonces fue la COEBAC uno de los espacios que más gente convocaba a los eventos del Consejo.
¿Y es ahí cuando conoces a Raúl Suárez?
No, a Raúl Suárez yo lo conozco desde que estudiaba para pastor en el Seminario, porque yo era hijo de un pastor bautista radicado en la iglesia donde estaba el Campamento Bautista en Yumurí, en Matanzas. Ahí iba todos los veranos gente de todas las iglesias de la Convención Bautista de Cuba Occidental, a reunirse. Había reuniones de seminaristas, y Raúl empieza a asistir allí como seminarista, y ahí nos conocemos. Yo conozco a Raúl desde aquella época. Jugábamos pelota allí juntos. Yo era malo, pero como éramos varios hermanos los que jugábamos pelota —nos decían el grupo de los Panchos— jugábamos contra los seminaristas y los hacíamos papilla, porque nos conocíamos el terreno. Era un terreno en medio del monte, y ahí jugábamos nada más nosotros.
¿Cuándo es que el Raúl y la Iglesia Ebenezer se vinculan a la COEBAC?
Raúl empieza a participar en la COEBAC junto a Joel, Raquelita y toda la familia. Creo que la COEBAC se empieza a vestir de largo en un campamento sobre la responsabilidad social del cristiano que tiene lugar aquí, en la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao. Ya la iglesia, Raúl y Clarita habían desarrollado todo un proyecto de compromiso de la iglesia con el proceso que se desarrollaba en Cuba, y existían las condiciones para dar un campamento. Porque uno de los problemas grandes que teníamos al principio era justamente ese: ¿dónde dar los campamentos? El Campamento Bautista, los lugares espaciosos, no nos los prestaban.
Después Raúl sigue profundizando su posición, pero ya dentro de la COEBAC. El pasa a ocupar el cargo de relaciones internacionales en el secretariado de la COEBAC, y desde allí logró que viniera un grupo de suecos. Vino también Jorge Pixley. Ese fue el primer campamento con un número apreciable de asistentes, y la participación extranjera cambió la dinámica de los campamentos, la “internacionalizó”.
Al mismo tiempo, yo, por ejemplo, seguía en la estructura de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Todos seguíamos en ese momento en la estructura. Yo ocupaba una responsabilidad en el departamento de jóvenes de la Convención, y surge un evento que se da en Puerto Rico, un encuentro de Centroamérica, el Caribe y México, y se invita a la Convención Bautista de Cuba Occidental, a la que se acostumbraba a decirle que no. Raúl me dice: “Hay esta invitación, vamos a canalizarla”. Cuando eso estaba Carneado, y ahí logramos que Rafaelito Escudero, Danilo Cardona y yo, que éramos los del departamento de jóvenes de la Convención Bautista de Cuba Occidental, fuéramos a Puerto Rico. Claro para ir a Puerto Rico tuvimos que ir a España y dar una vuelta tremenda.
Aquí estábamos desvinculados de toda información sobre lo que estaba pasando en Latinoamérica. Yo me enteré en Puerto Rico de la Teología de la Liberación, el encuentro de Medellín y todas esas cosas. Y me di cuenta de que aquí se estaba llevando paralelo, sin conexión ninguna, un proceso como ese, con sus características, pero también de los cristianos transformando las cosas.
Ahí en Puerto Rico conocemos a Rivera Pagán, a Jorge Pixley y a algunos otros teólogos. Yo traje algunos libros. Por lo general, los contactos de las iglesias cubanas con el exterior eran a nivel de jerarquía, y aquí habíamos ido tres jóvenes que no teníamos que ver nada con la jerarquía. Por ahí, entonces, se empieza un contacto y se logra que otros se interesen aquí en Cuba y que finalmente los inviten a venir.
¿Cuándo empiezan a dar campamentos con jóvenes comunistas?
Ahí está ya la influencia de Raúl. La visión de él dentro del secretariado de la COEBAC fue determinante en darle una proyección más completa en lo nacional y también en lo internacional. Ya se empiezan a hacer esos vínculos internacionales, y en lo nacional se empieza a ver la posibilidad de esos tipos de campamentos. Como no nos daban espacios para reunirnos en los locales de las estructuras, entonces vamos a ver en qué otros lugares nos ponemos. Ahí se logran esos encuentros a los que iban jóvenes comunistas y coebaquenses.
¿Hasta qué año tuvo esa vida intensa la COEBAC?
Se fue apagando poco a poco, poco a poco. El último campamento grande fue en el 97.
Recuerdo que estando ya aquí en el Centro, Joel, Samuel, Adalys y tú hicieron un esfuerzo por revivir la COEBAC.
Sí, se trató de rescatar aquella COEBAC y salió una estructura nueva que respondía más a las necesidades de ese momento. Pero, al mismo tiempo, habían empezado a surgir otras instituciones sin que hubiera muerto la COEBAC.
Ese es el caso del Centro Martin Luther King, que fundan militantes activos de la COEBAC; o del Centro Kairós, fundado por Paco Rodés; o del Centro Lavastida, en Santiago.
Volvamos ahora a tus tiempos universitarios. Tengo entendido que en la CUJAE hubo un movimiento ecuménico…
Sí, en la CUJAE surgió otro movimiento ecuménico que vino de un proceso de depuración de cristianos de la Universidad. Eso nos sirvió para conocer cuántos cristianos había allí, porque botaron a dos o tres. Todo ese grupo nos empezamos a reunir y creamos un movimiento.
¿Pero a ti no te botaron?
No nos botaron a unos cuantos porque nosotros teníamos una pila de socios que nos apoyaban y nos alumbraban. Nos decían: “van a botar, van a hacer esto”, y ya nosotros nos empezábamos a defender desde antes. Yo en esa época llegué a ser de la UJC, que fue un acto valiente de unas cuantas gentes ahí. Siempre que venía el proceso de crecimiento tú tenías todas las condiciones, te proponían, pero cuando llegaba la parte de si eras creyente, todo se terminaba. Pero yo dije: me voy a someter al proceso de crecimiento.
Era un dúo. Y cuando llegó a la parte esa en que preguntaban “¿tú crees en Dios?”, yo les dije: “bueno, díganme qué cosa es Dios”. Entonces me dieron una descripción de Dios y yo digo: “no, en eso que ustedes dicen yo no creo, pero tengo más argumentos que ustedes para combatir esa idea”. Marcos Portal era uno de los del dúo, y Marcos Portal dijo: “Rubén puede ser de la UJC”.
¿Y qué tiempo tú fuiste de la UJC?
Creo que tres meses, una cosa así.
¿Qué pasó?
No, es que tuve problemas docentes. Hubo problemas en mi familia y yo, que no me movía prácticamente de la CUJAE, tuve que ayudar a la madre mía con todo eso…
A mí me dan el carné de la UJC y me hacen secretario general ese mismo día, del grupo mío. Hubo militantes que entregaron su carné, porque no podían soportar que un cristiano fuera su secretario general. Entonces, eso creó un conflicto, pero después tuve problemas docentes. Me fui y dije: “no, yo no sirvo…
Ahora al CMMLK de nuevo. ¿El Centro surge en una perfecta sintonía con las ideas de la COEBAC o es un intento de llevarlo un poco más allá?
Mira, el Centro surge de la misma inspiración o del mismo espíritu de la COEBAC de llevar adelante el compromiso social de los cristianos con la realidad cubana. Eso está ahí en la COEBAC. Raúl era de la COEBAC, Joel y otros fundadores del Centro también son personas que estuvieron fuertemente vinculadas a la COEBAC. Yo pienso que la COEBAC dio hierros suficientes para una base teológica, una base seria para que surgieran centros como estos.
Pero el Centro no solo nace de la COEBAC. El Centro sale también del proyecto que Clara y Raúl habían empezado a desarrollar en la iglesia: un trabajo social para el cual se quedaban muy cortas las herramientas que tenía como iglesia para hacerlo. Y entonces Raúl plantea, con esa visión que él siempre ha tenido: “vamos a crear un Centro, y como estamos en un barrio negro y somos bautistas, vamos a ponerle el nombre de un pastor bautista negro”.
Hace poco yo hablaba con Raúl y le decía: mira Raúl, nosotros hemos estado siempre montados en un proyecto social de compromiso con el ser humano. Una vez se llamó, en el caso mío, Iglesia Bautista de Yumurí, donde se gestó un trabajo social allá en el campo. Otra vez se llamó Coordinación Obrera Estudiantil. Una vez se llamó Asociación de Jóvenes Rebeldes. Otra vez se llamó Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, o se llamó FEU, o se llamó Unión de Estudiantes Secundarios. Ahora se llama Centro Martin Luther King. El espíritu es el mismo, pero con sus matices aquí y allá.
¿Y la COEBAC tendrá una segunda vida?
Una vez, cuando debatíamos el resurgir la COEBAC dijimos que si ahora ya hay centros, si hay iglesias donde se puede debatir, donde hay espacios para debatir cosas, no hace falta la COEBAC. Pero Raquelita decía una cosa cierta: hay cosas que se debatían en el espacio de la COEBAC que no son material de estudio de los centros. Y planteó que debía retomarse la COEBAC. Y se está organizando de nuevo. Tiene un secretario general y acaba de sacar una declaración…
Ha habido varios encuentros, varias reuniones con vistas a revivir la COEBAC para un momento como este. Y yo sigo creyendo que la COEBAC es crear debate, crear campamentos, y si la gente va a debatir, esa es la COEBAC. Lo que digo yo es que vayamos a debatir lo que hay que debatir en este momento.
Fuente: Caminos.

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La Convención Bautista de Cuba Occidental modificará su reglamento.

La Habana, 8 de marzo.- La próxima reunión de la Asamblea de la Convención Bautista de Cuba Occidental analizará una propuesta de la Junta Directiva y la Comisión para modificar su Reglamento.
La reunión será en los días 19 al 24 de marzo en la Iglesia Bautista “El Calvario”, en la Habana.
De aprobarse la propuesta, la Junta Directiva gobernará autoritariamente a la Convención -iglesias que la integran- anulando la autonomía de las mismas.
Las modificaciones se harán con el objetivo de “adecuar para estos tiempos el modo de trabajo de la Convención” -según el documento de 41 páginas llamado “Anteproyecto Reglamento de la Convención B.C.Occ.”
Presumo que habrá pastores y líderes inconformes que lo debatirán. La Junta Directiva y la Comisión llevan trabajando en el mismo desde el 2007. De ser aprobada algunas de las modificaciones, la Convención legalizará un gobierno autoritario que viola los principios de las iglesias bautistas como son su gobierno congregacional y autonomía.
 Según fuente bautista, el extenso documento comenzó a entregarlo la Directiva a las iglesias y pastores para su “análisis y debate” durante el mes de febrero.
Dios les permita a los delegados –alrededor de 800 hermanos- que de veras quieran debatir el documento, no sean afectados por la falta acostumbrada de tiempo que ocupan los devocionales y “programas espirituales” o que los asuntos a debatir "pasen a comisión para su posterior análisis, ya que la agenda de trabajo está muy apretada".
Ni los aturdan con esos métodos de burlar la democracia en nombre de la democracia al preparar de antemano conspirativamente a quienes van a consumir los turnos a favor y los turnos en contra, para excluir a cualquier interesado en debatir verdaderamente y que cuando menos se lo esperen se vean con esa monstruosidad legal aprobada.
Los Bautistas creemos que la autoridad de una iglesia se expresa por sus miembros, y que cada iglesia es independiente en sus acciones. Este concepto se basa en el hecho de que Cristo está presente en cada congregación o cuerpo local de los creyentes, y El es la cabeza. Debido a esto, entonces, la iglesia no puede estar subordinada a los reglamentos de ningún otro cuerpo religioso. La congregación local no puede ser gobernada por un obispo o cabeza central o corporación gobernante que imponga sus decisiones sobre ella. Las iglesias bautistas, sin embargo, cooperan entre sí, en asociaciones, convenciones nacionales, y en esfuerzos mundiales, como los que realiza la Alianza Bautista. Pero esta cooperación no quita la independencia y autonomía de cada iglesia.” -Adolfo Robleto, “Ahora que soy miembro”, Orientación para los miembros nuevos de la iglesia, Editorial Casa Bautista de Publicaciones, segunda edición, 1979.
 ¿De dónde viene la nueva propuesta de cambio del gobierno propio de los bautistas, a uno jerárquico-episcopal?
El anteproyecto no es un hecho aislado, tiene precedente similar en petición de la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba COEBAC que invita a las autoridades gubernamentales a inmiscuirse en los asuntos internos de las instituciones religiosas propuesta que divulgó el pasado septiembre 2011 con mucha “indignación” por los sucesos ocurridos en el templo evangélico de las Asambleas de Dios ubicado en Infanta, La Habana.
Y reclamó a las autoridades gubernamentales "que tomen medidas enérgicas para poner fin, y también evitar que eventos como estos vuelvan a enlodar el nombre de Dios”.
Según el periodista independiente Jaime Leygonier, pasado Maestro de la R. Logia Unión Latina: "También tiene precedente en la reforma en 1999 de los estatutos de la Gran Logia de Cuba que debilitó la autonomía de las logias, fortaleció dictatoríamente al poder ejecutivo y preparó así la dictadura como Gran Maestro, y luego como Gran Secretario, de Collera Vento, agente de La Seguridad del Estado, según plan de esta policía para controlar y corromper a la Masonería y a las iglesias desde instrumentos y agentes en sus altos puestos de dirección."
La Junta Directiva pretende obtener un poder legal en la Asamblea deliberativa que viola tanto la autonomía de las iglesias como la de sus pastores, como proponen en el anteproyecto: "Capítulo IV. De la Junta Directiva":
“Artículo 20. Deberes y atribuciones son de naturaleza triple: Espirituales, administrativos y estratégicos, como los que a continuación se señalan y otros que en su momento la Asamblea General considere apropiados.
Espirituales.
- Orar por las iglesias afiliadas.
- Velar por el estado espiritual de dichas iglesias, así como por su integridad bíblica y doctrinal.
- Mediar ante cualquier situación que socave el espíritu de cooperación y la integridad de la denominación. A este efecto se autoriza a reunirse con pastores, líderes, iglesias locales, confraternidades provinciales, ministerios o instituciones de la Convención, en un ambiente de cooperación, diálogo y respeto mutuos, para aconsejar, supervisar, alentar, orientar, apoyar y si fuese necesario amonestar, en aras de un funcionamiento armónico y provechoso para la Obra.” Fin de la cita.
Hasta ahora el reglamento vigente desde 1981 señala que las atribuciones de La Junta Directiva son:
la Junta Directiva debe cumplir y hacer cumplir el reglamento, los acuerdos de la Asamblea General, así como los acuerdos de la propia junta directiva, administrar y cuidar los bienes de la Convención, defender sus derechos y distribuir los fondos con arreglo a los presupuestos aprobados en la Asamblea General.”
La Junta Directiva pretende con las modificaciones ejercer autoridad por encima de las iglesias y fiscalizarlas.
¿A que se refieren con “mediar ante cualquier situación que socave el espíritu de cooperación y la integridad de la denominación”?
La vaguedad de esta "definición" indefinida los transforma de los ejecutivos y administradores que deben ser, en jueces y censores absolutos de la vida de las congregaciones y pastores, robándoles su libertad en Cristo y pasando de servidores de la Asamblea a sus amos absolutos. Sus opiniones indiscutibles se convertirán en la doctrina de la Iglesia.
¿Qué? ¿Las iglesias no tienen pastores y líderes maduros que les aconsejen, supervisen, alienten, orienten o amonesten, como enseña La Biblia? Hechos 20:28; 1 Tim 3:1-7.
¿Por qué La Junta Directiva y su presidente desean desplazar el lugar que ocupan los pastores y líderes locales que están al frente de sus congregaciones?
¿No es ésta la función propia de los pastores a los cuales Dios designó por su Voluntad?
Tales pretensiones van directamente contra las enseñanzas de las Escrituras y el espíritu bautista.
¿De qué secta tomaron la idea de que un “LIDER SIERVO” Presidente de la Junta Directiva tenga que realizar todas estas funciones?
¿O es que resulta más fácil al Estado controlar a una directiva dictatorial que a una convención que goce de autonomía y democracia?
LA CONVENCION EXISTE POR LAS IGLESIAS, NO LAS IGLESIAS POR LA CONVENCIÓN.
Para leer la II parte de este articulo hacer clic abajo en el enlace.

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Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC) pide al Gobierno que intervenga en asuntos internos de las iglesias.

La Habana, 28 de septiembre, 2011. - La Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba COEBAC divulgó una declaración con mucha “indignación” por los sucesos conocidos en el templo evangélico de las Asambleas de Dios ubicado en Infanta y Santa Marta, La Habana.
La declaración “reclama a las autoridades que tomen medidas enérgicas para poner fin, y también evitar que eventos como estos vuelvan a enlodar el nombre de Dios”.
La declaración evita dar el título de reverendo al pastor Braulio Herrera a quien mencionan de "señor", y lo califica como fundamentalista, extremista religioso, acusándole de querer llevar a sus seguidores (incluyendo mujeres y niños) a la muerte.
Mucho se usa la palabra fundamentalista para descalificar como negativa a alguna persona. Lo real es que para los cristianos este término significa aceptar la Biblia como la autoridad máxima, -superior a los concilios, presidentes y convenciones religiosas, que transforman la libertad en libertinaje, cambiando la ética y principios cristianos para su provecho.
Como fue el caso reciente del obispo metodista Ricardo Pereira al separar al Rev. Yordi Toranzo del ministerio por "no canalizar con el partido comunista".
En lo personal discrepo en algunas creencias de los hermanos pentecostales, como son las frecuentes visiones y revelaciones de Dios, sobre todo cuando estamos inmersos en circunstancias de crisis y presiones que escapan de nuestras manos.
Caso como los ocurridos años atrás con el del Rev. Orson Vila ( foto a la derecha )  –hoy en los Estados Unidos-quien fuera desacreditado al asegurar en sus predicaciones que Cuba sería arrasada por las aguas- “inundaciones”-, la muerte en masa por epidemias mortíferas- “jeringuillas con liquido amarillo”- y que seríamos “invadidos militarmente por los Norteamericanos”.
Desde entonces, una gran sequía ha azotado la Isla, hemos tenido enfermedades, pero no las descritas por él, y los americanos nos “salvan” la vida enviando el pollo de la cuota cada mes.
Si el pastor Braulio Herrera perdió el sentido de la realidad afirmando cosas que no van a ocurrir, cuando se le acaben los comestibles y nada se le cumpla, cada cual volverá a lo suyo con profundo desengaño, y descenderán del “Monte de la transfiguración”.
Por su parte el gobierno cubano aunque desplegó un fuerte cerco policial y cierre de las áreas aledañas al templo, aseguró no inmiscuirse en los asuntos internos de la institución religiosa.
La Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba COEBAC se auto califica como “seguidores de Cristo, llamados a ser un solo pueblo con un mismo propósito” y dicen “creer en el evangelio puro y sin manchas”… afirman que la actitud del "señor" Herrera se contrapone “al buen testimonio que los verdaderos cristianos y cristianas por años hemos venido construyendo en nuestro país…”
Esta organización COEBAC fue fundada en 1974 por un grupo de pastores y laicos bautistas constituyéndose en una secta dentro de la Convención Bautista Occidental y las otras bautistas.
A la izquierda , logo de la COEBAC.
Entre sus líderes se encontraba el Rev. Raúl Suarez, hoy diputado a la Asamblea del Poder Popular.
Sin dudas esta organización, muy polarizada hacia la extrema izquierda, considerada por los hermanos de entonces como una infiltración de la policía política en la Iglesia, trabajó por “infestar” a la Convención con la ideología revolucionaria y la teología de la Liberación.
Reuniones, talleres, campañas proselitistas para tomar el poder convencional fue el viejo accionar de los miembros de la COEBAC.
Esta facción pro-gubernamental fue apoyada y reconocida por las autoridades políticas a pesar de nacer como independiente y sectaria, a diferencia de otras surgidas en el tiempo de forma espontánea – por desacuerdo con el liderazgo religioso nacional - y que sin resultados han pedido formalmente al Estado su acreditación.
En 1987 hubo una crisis dentro de la Convención Bautista Occidental, donde la Asamblea bautista nacional votó por mínima mayoría la separación de estas iglesias y pastores, precisamente porque la COEBAC había ganado en fuerza y ponía en peligro el curso que tomaría la Convención. - De esto muchos hermanos en el exilio pueden dar fe.
Ellos - los partidarios de la COEBAC- formalmente quedaron fuera de la Convención pero dentro quedó un número de pastores- hoy líderes- que con paciencia han venido trabajando en un segundo esfuerzo para desde otro ángulo – el interior - contaminar lo que la Biblia llama El cuerpo de Cristo.
El liderazgo actual come y bebe en plena amistad con aquellos que en el pasado fueron separados por apostasía bíblica y ecumenismo político y hoy son dóciles instrumentos del Gobierno. De estas cosas ya he escrito anteriormente.
Tal ruego al Estado de que se inmiscuya como juez castigador en los pleitos internos de las denominaciones cristianas viola el consejo de las Sagradas Escrituras donde el apóstol Pablo afirma:
“¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos"/…/"pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis/…"(I de Corintios, capitulo 6: 1,8-9).
En conclusión: la COEBAC invita a las autoridades políticas ha enseñorearse como jueces de doctrina en los asuntos internos de las denominaciones cristianas – otorgándoles derecho moral - donde cada día serán más frecuentes las discrepancias entre pastores y líderes convencionales en el mundo religioso de Cuba.
*Pastor de confesión Bautista. Graduado en el 1991. Se ha desempeñado como Pastor en las Iglesias de San Luis (PR), Fomento (SS) y, Cárdenas (MTZ). Licenciado en Estudios Bíblicos por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET).Ha cursado estudios de: Teología Pastoral, Actualización Bíblico-Pastoral, Talleres de Teología Pastoral. Superación Profesoral y de Iglesia y Crecimiento, este último auspiciado por la Alianza Bautista Mundial. Fue excluido como Pastor de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Sus trabajos de opinión pueden leerse en el Blog Religión en Revolución. También colabora con Hablemos Press.

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La Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC) se pronuncia en relación al retiro espiritual que efectúa la Iglesia Fuente de Vida en La Habana.

Declaración acerca de sucesos ocurridos en Templo de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) sito en Infanta esquina Santa Martha.
Hermanos y hermanas
 Con gran indignación recibimos la triste noticia de que se hacen eco los medios de difusión de nuestro país y del mundo acerca de los sucesos protagonizados por Braulio Herrera Tito en el Templo de Infanta, esquina Santa Martha.
Conocedores de la tradición evangélica y el compromiso social que las iglesias Pentecostales han tenido en Latinoamérica y de alguna manera también en Cuba, consideramos este hecho una flagrante violación y manipulación a los principios del Evangelio de ese Dios que se hizo carne en Jesús y vino a dar su vida para salvación de los seres humanos, que ha sido históricamente el centro de la predicación de pastores y misioneros de esa denominación.
Actitudes como estas, donde el fundamentalismo y el extremismo religioso se dan la mano, se convierten en pesado lastre para el buen testimonio que los verdaderos cristianos y cristianas por años hemos venido construyendo en nuestro país, donde por nuestras peculiaridades, no ha sido nada fácil la tarea.
Desde que apareció la primera nota de prensa respecto a este particular hasta la fecha, muchos amigos, vecinos y conocidos, que no profesan la fe cristiana se nos han acercado, y también a otros pastores y miembros de otras iglesias, con una misma interrogante: ¨¿eso de la Habana es de tu iglesia?¨ , nuestro pueblo, por inspiración divina, desconocimiento o quizás falta de cultura religiosa, nos ve a todos los cristianos como una misma iglesia, o como una especie de unidad que en principios debiéramos tener, aunque en la práctica, lamentablemente, no tenemos.
Quizás en la respuesta negativa que demos a esta pregunta muchos sientan hasta alegría porque no es de “mi” iglesia aquella donde está el problema, creo que nuestro egoísmo humano se nos ha arraigado tanto que se nos hace difícil vernos como un ¨solo cuerpo y un mismo espíritu¨. Creo que es hora de que reconsideremos que todos los que aceptamos a Cristo como Revelación de Dios, hemos con esto, asumido, también, un compromiso no solo con Dios sino también con los seres humanos objetos de Su amor y el alcance de este, esta mucho más allá de las paredes de nuestros templos, y los muros que muchas veces levantan nuestras denominaciones, que lejos de contribuir al engrandecimiento del Reino se convierten en obstáculos para que Este sea una realidad entre nosotros.
Como seguidores de Cristo estamos llamados a ser un solo pueblo con un mismo propósito, continuar la misión de Jesús en el mundo, la construcción del Reino de Dios, un Reino que entre nosotros esta y se consuma cada vez que hacemos Su voluntad, que para nada tiene que ver con lo que predica y profesa el señor Herrera Tito ( foto a la derecha)  en su llamado ¨retiro¨.
Coincidentemente se cumplen este mes 10 años en que similares actitudes en fanáticos religiosos cobraron miles de vidas inocentes en los actos terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos, ¿quién nos iba a decir en aquel entonces que pensamientos y creencias parecidas pudieran tener cabida en la mente de nuestros compatriotas?, pero ahí están, cobrando adeptos y seguidores que no acaban de entender que la salvación de Dios en Cristo, está justo en la vida y no en la muerte a donde Herrera Tito pretende llevar a esos hombres, mujeres y niños que han decidido seguirle.
Hermanos y hermanas, el problema que hoy enfrenta el Templo de Infanta y Santa Martha no es un problema de la Iglesia Pentecostal (Asambleas de Dios), es un problema de todas y todos, los que creemos en el Evangelio puro y sin manchas que Dios mostrara al mundo en la persona de Jesús y que está siendo empañado y denigrado por la actitud de este hombre que para nada piensa en “el bien de los demás sino en el suyo propio”.
Sirva la presente para expresar nuestra solidaridad a nuestros hermanos y hermanas de la Iglesia Evangélica Pentecostal (Asambleas de Dios) y de alguna manera reclamar a las autoridades competentes de nuestro país que se tomen medidas enérgicas para poner fin, y también evitar que eventos como estos vuelvan a enlodar el nombre de ese Dios en que creemos y por El cual, cualquiera de nosotros estaría dispuesto a morir, siempre que las causan fueran el amor, la paz y la justicia de Su Reino que entre nosotros está y que gente, inescrupulosa, como Braulio, quieran alejar en nombre de ¨su¨ dios.
Que en la búsqueda de una solución a esta situación podamos ver la obra de Su Espíritu y lograr la unidad necesaria para que el mundo crea, son nuestras oraciones.
Fraternalmente,
COORDINACION OBRERO ESTUDIANTIL BAUTISTA DE CUBA
Lic. Eduardo González Hernández
Secretario General
Rev. Orlando Corales
Secretario Ejecutivo
Teléfono: (33)-225223 E- mail: fernolla@enet.cu

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