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El Vaticano, obispos de Cuba y EE.UU.; ¿cantinflear en pro del castrismo?

Por CarlosRíos Otero.*
El sacerdote Polcari, canciller de la Conferencia de  Obispos Católicos de Cuba (COCC), en días reciente cuestionó a las Damas de Blanco, y dijo: “se desviaron de la línea inicial  y se han politizado…”.
Ya el Cardenal Ortega, había errado a quienes pacíficamente se instalaron en la parroquia de la Caridad del Cobre en la víspera de la visita del Papa, los homologó como: “analfabeto, delincuentes y locos”, la misma charlatanería que usa la dictadura para injuriar a la disidencia.
La crítica de marras del párroco, contra la organización de DD.HH. está dada cuando la ONG ha evolucionado socialmente al exigir al régimen cese el presidio político en pro de la defensa de las libertades fundamentales de todos los cubanos.
Al parecer, la interpretación de la curia católica cubana, defender a sus familiares eso si es humanismo, pero  “desviarse”, léase,  evolucionar por el bien de todos los cubanos en el principio martiano, “con todos y para el bien de todos”, es politizarse y es un pecado. ¡Vaya tedio católico!
Realmente, ¿quiénes son los que se han politizados?; llanamente la curia católica titulada en este artículo: El Vaticano y curas de Cuba y de USA, uno y otro han tipificado en la voz oficial del régimen, el periódico Granma, la condena al embargo de EE.UU. que impone a Cuba, es una posición humanitaria a favor de las ovejas cubanas, según la propia iglesia.
La visita a la capital azteca no fue en vano, ya que los discursos de la curia católica en la Isla fueron genéricos y por las ramas, los cubanos la  han definido de arenga cantinflesca, en relación al decir las cosas y no precisarlas; ejemplo: “la cosa en Cuba no anda mal”, ¡Ah!; y el bloqueo tiene toda la culpa de los males de los cubanos.
El Papa y su comitiva, inició la visita de la Mayor de las Antillas como se sabe planeando en México, y al parecer, vieron todos los filmes de Mario Moreno, alías “Cantinflas”, que la academia de la lengua lo admitió como verbo, ¡cantinflear! Y son valores cantinflesco que la curia usa para quedar bien con Dios y con el diablo castrista.
¿Por qué se obvió distinguir la violencia oficial?;  vista en las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR), organización parapolicíaca formada por los oficiales de la policía política (DSE) y funcionarios del Partido Comunista (PCC) que cercan los hogares de los disidentes pacíficos por varios días y los asaltan en la vía pública, con patente de corzo de las autoridades, y campean por su respeto en la sociedad cubana, después que el Buró Político la fundó expeditamente en 1990 en el lastre del parlamento castrista.
Benedicto XVI, es alemán y conoció en carne propia las Secciones de Asaltos del Partido Nazi, que el grupúsculo  castrista BRR se fundó en semejanza y violencia al estilo nazi.
La oratoria católica, se circunscribió en la tolerancia, en la participación de todos los cubanos en el proyecto nacional, el respeto de los derechos fundamentales, ¡ah! y el clímax retórico de condenar el bloqueo de EE.UU. que mantienen sobre Cuba. El único efecto viril fue que el Obispo de Santiago de Cuba declinó reconocer a la autoridad cubana  cuando rechazó estrecharle la mano a Raúl Castro.
La curia católica, hubiese evitado tocar a EE.UU. y lo dicho en la declaración de los derechos fundamentales encajaba para todo. Entonces,  ¿por qué no puntualizar la violencia gubernamental que el Gobierno Revolucionario cubano la impone como una política de terror de estado?
Un ejemplo de violencia de estado, visto con atenciones escolásticas ya que existe un Comité que se ocupa del tema en la ONU, y pidió a Cuba una investigación sobre las muertes de 202 detenidos (muertos en cárceles y centros de detención) en una resolución publicada en Ginebra el primero de junio del 2012. Incluso que los cubanos en la Isla desconocen y que serán visitados por un relator especial para investigar el tema.
También, es vital la presencia permanente de un relator para el tema de la tortura, los derechos humanos y el terror de estado vista en las BRR. De producirse muerte en un asalto en los hogares de los activistas de DD.HH y políticos, periodistas y blogueros la Iglesia Católica es responsable por no encarar la problemática al no denunciar el tema públicamente y directamente.
Cantinflear: es el verbo que alimenta una plática incoherente e incluso necia, en este caso para residir con Dios y con el diablo.
*Periodista independiente cubano, radica en Ciudad de la Habana, Cuba y colabora para la Agencia Hablemos Pres.

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Benedicto no miró detrás de las bambalinas


En Cuba existe la costumbre de arreglar o acomodar las cosas de manera tal que se puedan mostrar las apariencias,  mientras que  la realidad y la verdad, quedan detrás de la cortina. Así suele suceder en las empresas, las oficinas, los organismos, los ministerios. Mentir es tan natural e inventar cifras y adulterar las estadísticas tan común, que ya podríamos decir que los cubanos vivimos hace mucho del cuento y de la mala idea. El invento ha saturado todos los espacios y todos los niveles, claro que no podemos dejar fuera de este asunto, al mayor cuentista, al más falaz, el Estado.
Así,  puso en práctica su gran maquinaria de la invención, durante la visita del Papa Benedicto XVI. Especializado como está en inventar imágenes y aparentar lo que no es, creó toda una marcha del pueblo combatiente, donde las masas hipnotizadas en el más estricto orden y la más militarizada disciplina esperaron, escucharon, vitorearon y despidieron al Papa. Un número considerable de los asistentes a las misas ofrecidas por el Pontífice tanto en Santiago de Cuba, como en La Habana, asistieron no porque les interesara el Papa y mucho menos la prédica de la iglesia católica, sino porque su Revolución les llamaba a desfilar por las calles y plazas y a hacer número, para que el mundo viera al aguerrido y respetuoso pueblo considerar al máximo líder de los católicos. Al parecer a Benedicto le encandiló la multitud oyente de sus homilías y no se fijó, o al menos sí lo hizo lo disimuló muy bien, en lo que ocurría detrás de las bambalinas.
Entre la multitud y alrededor de ella se erigió un fuerte cordón policial que pertenecía a los órganos de la Seguridad del Estado, la misión era no permitir que los opositores o disidentes llegaran a las plazas. A pesar de las medidas y la precaución, algunos pudieron expresarse, aun cuando terminaran agredidos y golpeados por la, que debería ser neutral, Cruz Roja Cubana. Aunque la agresión fue a solo unos metros del Papa, este asumió una fría actitud de político y no mostró, ni en ese momento, ni después,  darle importancia al suceso. Tampoco le dio importancia a los cientos de detenidos, unos en cárceles y otros en sus residencias, entre estos últimos mi esposo y yo, custodiados toda la noche anterior a la misa en la Plaza de la Revolución habanera y durante el tiempo que esta duró en la mañana, en la casa de unos consiervos en la fe, quienes nos dieron asilo y mostraron su solidaridad y amistad, testigos además de la arbitrariedad de las fuerzas represivas del gobierno cubano. 
Benedicto XVI no ha querido dar su criterio sobre lo que ocurrió con los disidentes cubanos durante su visita, se negó a escucharlos y a brindarles su amparo espiritual. El Cardenal Jaime Ortega, además, se ha mostrado hostil hacia los opositores y demasiado servil y empalagoso con respecto a las autoridades. Pareciera que la iglesia católica cubana y las instancias más altas en el Vaticano han dado el visto bueno a la dictadura en Cuba. No sería la primera vez que los católicos pactaran con los poderosos y con los desgobiernos.
Por mi parte, yo que sí vi lo que ocurrió tras las bambalinas, porque estaba detrás de ellas, digo y diré lo que ocurrió en Cuba durante la visita del Papa Benedicto XVI, particularmente mi propia experiencia, que aun sin ser católica y no tener interés alguno en presenciar a este personaje de cerca, fui detenida domiciliariamente, custodiada durante horas como si fuera una criminal e incomunicada porque como a muchos otros, el teléfono celular de mi esposo fue intervenido y silenciado tiempo antes de la misa y varios días después de esta. Benedicto no vio, o finge que no lo hizo, se encantó demasiado con el falso teatro, mientras que detrás de las bambalinas la realidad era muy diferente a las apariencias.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña .Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Apoya el trabajo profético de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado  en pagina webs como, Religión en Revolución y Conexión cubana.

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Las “evidencias” de Benedicto XVI sobre Cuba y algunas preguntas adicionales.


Opinión de un católico cubano luego de las declaraciones del Cardenal Ortega Alamino.
Durante la visita del Papa a Cuba, abundaron las referencias a la “libertad” por parte de los protagonistas del gran espectáculo generado en aquellos días de marzo.
De Su Santidad, entresaco lo que él reiteró como “evidencias”:
“Hoy es evidente que la ideología marxista, como se la concebía, ya no responde a la realidad: así ya no se puede responder y construir una sociedad; deben encontrarse nuevos modelos, con paciencia y de manera constructiva.”
“Es evidente que la Iglesia está siempre de la parte de la libertad: libertad de conciencia, libertad de religión.”
De la “libertad de conciencia” no me preocupo, pues aún en prisión, nadie puede quitármela, a no ser con alucinógenos u otros “condimentos” especialmente preparados para el caso. Aquí nos ocupa la “libertad de expresión”, como algo concreto a manifestarse en medios muy materiales: Prensa escrita, Radio, Televisión, la calle y los sitios digitales.
En cuanto a la ideología marxista, si bien el Santo Padre la considera obsoleta, agrega una coletilla: “como se la concebía”, lo que da pié a una nueva posibilidad de concebir el comunismo: ¿Quizás a lo Hugo Chávez?...
No creo a Joseph Ratzinger un simpatizante de los comunistas, como tampoco le endilgo ese “cartelito” a Jaime Ortega, pero ciertamente este último calificó de “delincuentes” a un grupo de personas que ocuparon una iglesia en La Habana, con una carta de peticiones dirigidas a Benedicto XVI, días antes de su visita a Cuba.
Lo peor del asunto es que el Obispo de la capital cubana se escudó en las autoridades para sus declaraciones, olvidando que las leyes de mi país son únicas, leyes que décadas atrás, le llevaron a él mismo hasta los tristemente recordados campamentos de la “UMAP”. En defensa de “Su Eminencia”, estuvo el vivir reconcentrado ocho meses, cuando pudo acogerse a la cómoda decisión de salir de Cuba.
Pasaron los años difíciles de las relaciones entre la Iglesia Católica y el estado revolucionario. Los Curas sobrevivieron, con su infinita paciencia, hasta el día de hoy, cuando al decir del presidente Raúl Castro:
“Nos satisfacen las estrechas relaciones entre la Santa Sede y Cuba,…”
“Nuestro gobierno y la iglesia católica, apostólica y romana en Cuba, mantenemos buenas relaciones.”
Entonces, días antes de la visita papal, luego de un peregrinar de la Virgen de la Caridad del Cobre, que convocó a millones de cubanos, vienen unas personas desconocidas a ocupar la Basílica Menor de La Habana, consagrada a La Patrona de Cuba.
o   ¿Eran ellos feligreses católicos o parroquianos?
o   ¿Eran acaso miembros reconocidos de la oposición política?
o   ¿Eran delincuentes comunes?
Las realidades apuntan a un NO respecto a las dos primeras preguntas, en cuanto a la tercera, el asunto resulta discutido, pues en Cuba las prohibiciones son tantas que es difícil encontrar un cubano estrictamente dentro de la ley.
Foto a la izquierda de los miembros del Partido Republicano en Cuba que ocuparon la Iglesia.
De cualquier forma, si los ocupantes permanecían en el templo, se consagraba en la práctica algo así como un “derecho de asilo”, legalmente imposible en ese lugar. Por otro lado, el intento amenazaba seriamente con arruinar el largo proceso de reconstrucción de una convivencia entre los católicos y el estado revolucionario.
Cuba vive un momento de cambios insoslayables. La oposición política es débil; tan débil que la propia Iglesia católica medió ante el ofrecimiento unilateral por parte del gobierno, de una amnistía para la mayor parte de los presos de conciencia que existían en el país.
Como sabiamente me ha dicho un amigo de larga experiencia: “la iglesia tiene su propia agenda” y así lo creo. Recuerdo la negativa del Cardenal Ortega, en abril del año anterior, cuando el Partido Comunista de Cuba convocó a un cónclave de todas las religiones practicadas en la nación, con el objetivo de alcanzar un consenso en torno al futuro del país:
“Ni vertical ni horizontalmente la acción de la Iglesia se funda en alianza alguna, sino que brota del derecho que tiene el cuerpo eclesial de hacer presente el amor de Jesucristo en el mundo de hoy según su propia misión.”
El estado cubano no tiene en la Iglesia ni un aliado ni un enemigo. La Iglesia no espera ningún privilegio. En todo caso, para sí misma, el reconocimiento de su derecho a cumplir en libertad su misión.”
Únicamente la iglesia católica, apostólica y romana, se apartó de la convocatoria, mostrando su independencia respecto al gobierno. Agrego que los templos católicos no son embajadas y la arquidiócesis de La Habana no es un partido político. De igual forma, el Cardenal Ortega no es juez para determinar quiénes son delincuentes o no en mi país.
Aún así, La Iglesia católica queda como el único interlocutor viable ante el gobierno, en el incierto futuro de Cuba.
Por ahora, mientras lejos de nuestras tribulaciones cotidianas, otros diatriban contra el cardenal cubano, el Obispo de Roma nos dice:
“Les he asegurado además que el Papa lleva en su corazón las preocupaciones y las aspiraciones de todos los cubanos, especialmente de aquellos que sufren debido a las limitaciones de la libertad.”
Se trata de la única declaración papal, esta vez desde El Vaticano, donde aborda el tema de La libertad como un asunto palpable en la sociedad cubana.
Al parecer, por ahora solamente nos queda REZAR.
*Periodista independiente cubano, radica en Ciudad de la Habana, Cuba y sus colaboraciones aparecen en sitios webs de temas cubanos. 

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La verdadera cara de los comunistas de Cuba, algo que todos deben saber.

 Por: Omar Gude Pérez.
En estos momentos en que los ojos del mundo se enfocan en Cuba por el próximo acontecimiento que se avecina, la visita del máximo pontífice de la Iglesia Católica Romana, Benedicto XVI que permanecerá del 26 al 28  en nuestra nación. Las expectativas son numerosas, pero dudo que todas sean satisfechas.
De este representante de Dios para los católicos y mensajero de la Paz al mundo se espera que en su principal agenda se encuentre discutir sobre el respeto a los derechos humanos y las tantas violaciones que se cometen por parte del régimen castrista sobre todo en materia de Libertad de Expresión religiosa y derecho al culto de preferencia.
Ya escuché al ministro de exteriores Bruno Rodríguez Parrilla decir a los medios de forma subliminal, en una entrevista que concedió con motivo de la visita del Papa, que el régimen cubano respeta y promueve la libertad religiosa, me temo que esta mentira se repita tanta veces que hasta los católicos que son víctimas también de los sicarios de la dictadura terminen haciéndose voceros del mismo mensaje que hasta convenzan al Papa.
Yo pregunto ¿Qué patrón usan para medir o para decir que hay libertad de culto?
¿Cuántas posibilidades de legalización han abierto a nuevos grupos de creyentes que han surgido desde que ellos dominan?
¿Cuántos permisos han concedido de construcción o venta de espacio y terrenos para construir, a la iglesia?
¿Qué posibilidades tienen los pastores o curas que no son comunistas de conseguir permisos del partido y del gobierno para predicar en las cárceles o en los lugares públicos?
¿Qué posibilidades tienen los cristianos de espacio en los medios, televisión, radio y prensa de comunicar su mensaje? Que nadie los engañe esto es solo para un selecto grupo que todos sabemos a quién le sirven.
Lo emblemático de este asunto es que al mismo tiempo que hay leyes establecidas en la constitución de la república que amparan la libertad de Culto, existe una fuerte represión contra aquellos que no le simpatizan porque esperamos modelos diferentes de gobierno, donde no haya gente corrupta en la cima, que para perpetuar su postura y hallar consentimiento, nos tildan de mercenarios y contrarrevolucionarios,
Yo insto a aquellos clérigos católicos cubanos y al pueblo de Cuba en su totalidad que aproveche esta oportunidad, que a veces es única, de expresar su inconformidad con el sistema que los avasalla de continuo, privándolo de sus derechos constitucionales.
La Biblia dice en oremos por los que gobiernan para que vivamos quieta y reposadamente, significa que: Las oraciones y decretos deben estar dirigidos al exterminio y sustitución del sistema que nos atropella, porque las verdaderas autoridades impuestas por Dios, no están para infundir temor al que hace el bien. Si los cristianos nos levantamos a una voz para defender nuestro derecho y quitarnos el yugo opresor, encontraremos el respaldo de Dios, como lo encontró Moisés cuando se indignó por la injusticia a la que estaba sometido su pueblo
Es hora de entender que Dios quita y pone reyes y por las razones antes expuestas, el castro comunismo está de más en Cuba.
Como apóstol de Jesucristo a la nación, decreto y profetizo que es ilegal el castro comunismo y  que un movimiento de fe se levanta para echar al mar este monte y establecer en la cima del mismo alguien que ame y respete a Dios por sobre todas las cosas. . Declaro que son sacudidos los cimientos de esta nación en este mismo año y surge una verdadera apertura para los cubanos de nuevos y genuinos modelos económicos, declaro que todo lo que te han robado los comunistas se te devolverá, Declaro que ningún gobernante corrupto o inmoral se llevará las riquezas de esta nación a ningún banco en el extranjero para lucro personal, declaro que las riquezas y recursos naturales que poseemos serán para verdadero beneficio de los cubanos, Declaro que el modelo económico de Hitler (Nacional Socialista) queda abolido y desarraigado de la nación de conjunto con los que lo promueven,
Declaro ilegal y abolido de ser promovido el modelo marxista leninista de la educación y los medios, siendo sustituidos por la Biblia que es la Palabra De Dios.
 Les habla alguien que está privado de libertad para predicar el evangelio en Cuba, sentenciado por los tribunales de la dictadura en el año 2008 a 6 años de privación de libertad por un supuesto delito improbado e improbable, que solo deja ver el grado de hostilidad que ejercen contra aquellos que predican el evangelio sin comprometerse con ellos. Alguien que fue obligado y promovido para el destierro hacia España en el año 2010 por una promoción conjunta entre el obispo Jaime Ortega, Raúl Castro y Moratinos el socialista que era ministro de exteriores de España en esa fecha, en su intento conjunto de cambiar la posición común europea hacia el régimen.
Alguien que hoy tiene visa de refugio con su familia para EE.UU porque se le impide ejercer el pastorado y hostiga constantemente con toda su familia privándolo de todos sus derechos constitucionales como cubano y que los mismos que planificaron el destierro a España ahora niegan el permiso cubano de salida (carta blanca) alegando que estoy de libertad condicional hasta el 2014.
Alguien que está interesado de revertir la historia de sufrimientos y humillaciones a las que han sido sometidos los cubanos por el régimen dictatorial abriendo los ojos a los cristianos haciéndoles saber que no es pecado ni apartarse de Dios el rebelarse contra las injusticias y el dejarse usar por Dios para provocar los cambios que necesitamos.
Continuará……..,

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La Virgen de la Caridad y el recuerdo de un gran Obispo.

      Por: Mario Hechavarria Driggs.*    
     El veintidós de Julio pasado, lo que era una noticia debió esperar hasta septiembre para serlo realmente, cuando la revista católica “Palabra Nueva”, publicó en su número ordinario de septiembre, la carta enviada por  Raúl Castro, Presidente del país,  al Cardenal Jaime Ortega Alamino, con sus condolencias por el fallecimiento, el día anterior en Miami, del  Arzobispo Emérito de Santiago de Cuba, Pedro Claro Meurice Estiú.
    De sus propias palabras sobre el finado, nos llega la conexión con la historia y el significado del hecho: “A él le correspondió suceder a aquel hombre al que mi generación recuerda con gratitud, monseñor Enrique Pérez Serantes.” Se refería el Jefe de Estado a los tiempos difíciles, posteriores al Asalto al Cuartel Moncada el veintiséis de julio de mil novecientos cincuenta y tres, cuando la firme y serena actitud del  arzobispo santiaguero, salvó a muchos como el propio Raúl de la represión del general Fulgencio Batista.
    Pérez Serantes recién había recibido el obispado y Meurice era un joven sacerdote, apadrinado por el nuevo prelado, quien veía en el joven santiaguero, altas dotes para la vocación por él escogida. Los años probarían lo acertado de aquel padrinazgo. Pedro Meurice estudiaría en Santo Domingo, España y Roma. Regresaría a Cuba cuando los barbudos de Fidel Castro avanzaban victoriosos sobre la ciudad que le acogería finalmente, llamado por el arzobispo Pérez Serantes, para ser su Secretario y Canciller.
    La historia demostraría que de mucho le valió al sacerdote su cercana y estrecha relación con un arzobispo de tanto prestigio. Los curas eran expulsados de Cuba. El propio Meurice  cuenta que “Un día vinieron dos oficiales a verme y me dijeron que tenía quince días para abandonar el país, yo respondí que no hallaba razón para hacerlo, pues era cura de varias parroquias y Canciller del Arzobispado. Luego hablé de esto con el arzobispo y serenamente me contestó:- Pues hazte como si no oíste nada. Así fue, pero luego se llevaron de Santiago 18 sacerdotes. Por suerte, a mí no me pasó nada.”
    Ciertamente la influencia de Pérez Serantes salvó a Meurice, pero como nota elocuente, sólo en el vapor Covadonga, viajaron expulsados de Cuba en ese mil novecientos sesenta y uno, ciento treinta religiosos. Eran los momentos de una crítica relación entre la Iglesia Católica y el estado cubano, que habría de mantenerse por décadas.
    El año noventa y ocho del pasado siglo marcó el cambio, ya desmoronado el Muro de Berlín, momento en el que Cuba necesitaba “un aire” para salvar su Revolución. Fidel Castro recibe con una ‘‘sonrisa’’ al Papa Juan Pablo II  y el gran peregrino de la Iglesia viaja por todo el país. En Santiago de Cuba, segunda arquidiócesis en importancia, le recibiría el ahora Arzobispo Pedro Claro Meurice Estiú.
    La Homilía de Meurice, acompañado por decenas de miles de personas y con el espaldarazo del Sumo Pontífice, sería recordada por unas palabras que marcan  pautas para la futura historia de Cuba: “Le presento además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología”…¡La Patria es de todos!            
    En aquel entonces era el año veintiocho de su arzobispado, gracias a la protección de Pérez Serantes, que le evitó el exilio forzoso, el mismo arzobispo que antes protegiera de los esbirros batistianos a los jóvenes Fidel, Raúl y sus compañeros. No había dudas del porqué de aquella expresión.
Pedrito, como cariñosamente le decíamos, ya retirado, recuerda a su tutor y afirma: “A veces busco y busco el porqué de aquellas palabras mías ante el Papa el día que visitó nuestra arquidiócesis, y siento que más que por mí- aunque lo hice absolutamente consciente y responsable de eso- las dije por él.”  
     Han  pasado los años, y la diabólica política de convertir a Cuba en un país ateo  ha fracasado,  gracias a Dios vamos recuperando  valores perdidos, la familia,  la fe  y  la esperanza, que le debemos a quiénes cargaron la cruz en tiempos difíciles y a las oraciones de los muchos que abandonaron el país, obligados por la cruel represión de aquellos tiempos. Vivimos momentos trascendentes y proféticos, el estado comunista busca afanosamente su tabla de salvación. Tal y como lo anuncia el apóstol San Pablo a los filipenses: ¿Y qué? “Al fin y al cabo, con hipocresía o con sinceridad, Cristo es anunciado y esto me alegra y seguirá  alegrándome.” (Flp 1, 18 -19).  
Ahora, y  para  fortalecer la fe,  “Nuestra Señora de la Caridad”  nos visita, luego de recorrer toda la isla, acompañada por millones de cubanos, ella nos trae  su mensaje de amor. ¡Haced lo que mi hijo os diga! (Jn 2,5).
“Esta peregrinación de la Virgen de la Caridad está mostrando que Cuba vive una primavera de Fe.” “En esta hora de nuestra historia nacional, necesitada de muchos cambios, muchas cosas han comenzado ya a cambiar.” Nos dice el Cardenal Jaime Ortega Alamino.
    Sin embargo, el fallecido Arzobispo Emérito de Santiago de Cuba, nos dejó una apreciación distinta.
Él no podía olvidar a aquellos milicianos conminándolo a que abandonara el país; tampoco perdió la memoria del “Covadonga” con los sacerdotes expulsados, la oscura prisión y el paredón de fusilamiento.
    “Mi temor es que cambien las cosas, vengan nuevamente los tiempos de la cruz y pase esta hora privilegiada.”
   *Periodista independiente cubano. Colaborador del Blog Religión en Revolución. Reside en Ciudad de la Habana, Cuba.

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¿Habemus papa?

Por: Luis Felipe Rojas.*
 Lo recibimos como a un Padre en esta tierra que custodia, con entrañas de dignidad y raíces de cubanía, la campana de la Demajagua y la bendita imagen de la Virgen de la Caridad de El Cobre (Pedro Meurice Santiago de Cuba)
Ya es comidilla de los medios informativos que Benedicto XVI el Papa post Juan Pablo II vendrá a la isla el año próximo. La visita encara un reto para tres actores esenciales de la Cuba de ahora mismo.
 El primero es el propio Benedicto quien tendrá que lidiar con la varilla de salto, alta, dejada por su antecesor. Catorce años después todavía se recuerda una mar de gente gritando libertad, abrazándose como si fuera el día D y rogando ante la Virgen de la Caridad del Cobre más libertad para Cuba y para todos los cubanos.
 El otro actor es la Iglesia cubana misma pues en la persona de su jerarquía eclesial, tiene el reto, sí, pero también la oportunidad de demostrar cuan popular es ante una masa de cubanos, cuan respetada es por las instancias de gobierno y que puede hacer más allá de las promesas por una nación ensombrecida por la violencia contenida, la miseria en crecimiento y la desesperanza servida como plato fuerte cada día.
 El tercero somos nosotros como pueblo, las cámaras y micrófonos del mundo entero estarán mirando qué pedimos y cómo lo hacemos, de aquí saldrá una bonita foto de lo que podamos hacer en un futuro, cuando nos cansemos de esperar de otros lo que podemos hacer con nuestras propias manos.
 Aunque ya no está el guerrero que fue el Arzobispo Pedro Meurice Estiu, alguien tendrá que presentarnos como un pueblo que cada día cuenta con menos puestos laborales, una nación a la que han obligado a apretarse el cinturón (eufemismo utilizado para dominarnos) por una orden venida de la junta militar que nos gobierna, en fin, un país donde sus hijos no pueden gritar la palabra libertad sin que le aporreen la cabeza y los obliguen a dormir en pestilentes calabozos.
 Aun así puede ocurrir todo lo contrario y en un abrazo verdeolivo y púrpura nos mostremos ante los ojos abismados del planeta como un rebaño dócil sin esperanza, sin sueños y para colmo sin agenda.
 .*Periodista independiente cubano. Edita el Blog Cruzando las alambradas. Reside en la región oriental (Holguín) Cuba.

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